Amigos de Eric Maluenda

Wednesday, November 09, 2005

Gracias a todos por todo!!!!!



Misa de los amigos de Illapu en Perú por Eric

La Asociación Cultural Amigos de Illapu - ACADI invitan a todos a la misa de honras al cumplir el primer mes de partida de nuestro amigo ERICK MALUENDA GONZALES esta ceremonia religiosa se llevará acabo el día lunes 14 de noviembre a las 8:00 p.m. en la Av. Arica 691 Breña - Iglesia San Juan Bautista del colegio La Salle.
De esta manera también se le dará un pequeño homenaje al hombre que contribuyó gran parte de su vida con el folklor latinoamericano.
Agradeciendo de antemano su asistencia y sobre todo la de las personas que lo conocieron mas de cerca.


Atentamente
Los Amigos de Illapu

Monday, November 07, 2005

Eric vuelve al desierto

En una semana más, las cenizas de Eric Maluenda van a volver a la pampa salitrera que lo vio nacer y crecer. Después de un largo viaje por tantos paisajes, después del frío de de un exilio en Francia, tan absurdo para el niño que bailaba a la virgen en la fiesta de la Tirana, Eric vuelve a la sencillez del desierto para su último descanso. Todos los que lo conocimos nos acordamos de él por esta misma sencillez.

Más preciosa quizás que el talento del artista , más rara que el timbre tan especial de su voz, esta sencillez deshacía jerarquías, presunciones, pedanterías, y llegaba directa al alma de la gente. Por eso Eric fue un artista de la gente, que expresó con su voz la humildad, la alegría explosiva de un pueblo que atravesó el túnel del miedo y siguió cantando. Como esa gente, Eric conoció las leyes implacables del mercado, de los préstamos y deudas interminables para pagar su derecho a la salud o a un techo. Con esa gente, Eric cantó la esperanza de volver a un país con menos desigualdad y más humanidad.

El niño que en el frío de la madrugada subía a un camión destartalado en medio del desierto para bailar en la Tirana siguió bailando y cantando toda su vida, llevando a todo Chile, a toda América y a los rincones más lejanos del planeta, el sonido de sus zampoñas y tambores. Su voz no se calló, sigue en el alma de la gente que lo quiso, dispersa entre tantas memorias, en los recuerdos de su risa, sus bromas, sus anécdotas. La voz y las canciones de un artista no se pierden, cuando son la voz y las canciones de su gente.

Sus cenizas no se pierden, cuando se esparcen sobre la arena del desierto: se vuelven arena también. La voz del desierto, la voz sencilla y fuerte que se levantó un día hace medio siglo, para hacerse la voz de tantos, vuelve al desierto ahora, a su lugar de origen su cuna. Allá la dejaremos, allá nuestra gratitud y nuestro cariño la esparcirán, para que descanse y vuelva a mezclarse con la tierra ,buen viaje Eric………

Marcos Caroli Rezende

Tuesday, November 01, 2005

Agradecimientos públicos de Almendra a Banda Fuerza Maestra

Queridos amigos de Fuerza Maestra: Junto con saluderles mi familia y yo queremos reiterarles todos nuestros agradecimientos por su gran generosidad al haber participado tal como Eric lo había solicitado "entrar al cementerio con una banda de bronce", "a mi me llevai la Fuerza Maestra no más" me lo repitió tantas veces, por que Eric era un enamorado de los bronces, en el Tambo Atacameño tocaba trombón y barítono...estoy hablando de hace muuuuchos años atrás.

Gracias a ustedes puedo sentirme en paz conmigo misma pues yo le había prometido que como él quería se iba a hacer pero nunca me imaginé y creo que él tampoco que estabamos hablando de una terrible realidad a corto plazo.

Pienso que Eric físicamente ya no estará con nosotros pero sabemos que estará siempre en nuestros corazones.Donde quiera que toque la banda Eric se encontrará siempre presente y donde yo me encuentre estarán siempre en mi recuerdo .


Un Abrazo cariñoso para todos ustedes.

Almendra Landaeta Viuda de Maluenda

ERIC MALUENDA, LA VOZ MARAVILLOSA Y EL AMIGO ENTRAÑABLE

Por Jorge Vallejos Bernal

Tu próximo brindis será con todos

los que te están esperando allá arriba.
Nosotros acá abajo, verteremos lo que corresponde
a la Pachamama y el resto será por tu canto.

El destino nos depara cosas sorprendentes para las cuales nuestro entendimiento no está preparado. Visos de premoniciones tal vez sean comunes en todos los seres humanos, pero hay algunos que perciben más fuerte que otros. Esto me pasó a mí con Eric: hace más de treinta días, supe que él se iba a morir.
Su presencia en mi mente quedó marcada muy fuerte cuando en el mes de junio compartimos un almuerzo en el Mercado Municipal de Santiago, y brindamos por la amistad de tantos años. Incluso hasta un documento fotográfico quedó plasmado con ese momento que hoy, debido a los acontecimientos, marca el último brindis que hicimos luego de toda una vida compartiendo botellas, fundamentalmente en épocas pretéritas en que la amistad era cuestionada como peligrosa según el régimen imperante, aquel fatal periodo en que dos eran multitud, y tres, o más, era sedición. Hubo un paréntesis entre botellas y estuvo marcado por los años de exilio que junto a Illapu, sufrió nuestro amigo. Pero no hay decreto de villano alguno que impida el curso de la amistad y cuando la alborada brilló de nuevo para recibir a los viajeros obligados, fue con Eric el primer abrazo, fue con él la jornada maratónica de bebernos las botellas pendientes, esas que se acumularon en el recuerdo y que se vaciaron con la charla atrasada. Fue para mí, vencer la inercia del toque de queda. Ese maldito dispositivo que nos cagó la vida nocturna, instantes mágicos en que echábamos a volar la imaginación y solucionábamos efectivamente nuestro quehacer. Ganarle a esa inercia significaba también mostrar una faceta distinta a los hijos, aquella que nos hace capaz de trasnochar y llegar a la casa al día siguiente. Toda una aventura nueva para los desconfiados ojos de los vástagos para nada acostumbrados a que su padre desarrollara tan deplorable comportamiento. Había que enseñar a ellos que la amistad tiene sus códigos y que uno de ellos es perderse de vez en cuando en la charla nutriente bañada con zumo de uvas negras. Ese placer había que institucionalizarlo nuevamente, venciendo las desconfianzas pero principalmente venciendo los miedos.
Conocí a Eric, en mayo de 1973. Llegó al Tambo obedeciendo un llamado de necesidad de bailarines. Él, viejo promesante, se consideraba apto para los saltos que podía ameritar el rigor de nuestra disciplina. De canto, nada. Era bailarín confeso. Aún así, tuvo que cantar, perdido en el lote, porque en ese entonces era requisito básico para ingresar a las filas del COFUN. Así grabó con nosotros el disco dedicado a Sabella (junio de 1973).
Sus dotes de bailarín no me impresionaron, pero su voz no pasó desapercibida. Y en el año 1974, cuando ya pude concretar la calentura de tener una estudiantina, su registro me pareció el más adecuado para cantar de solista. Y el experimento se llamó Maribel, esa canción que llevó a nuestros dedos por alturas inimaginables de la escala musical para sintonizar con su registro extraordinariamente superior. Y nació el Eric cantante. Y triunfó en cuanto escenario nos paramos con nuestra estudiantina compartiendo roles de solista con el Mecha (Sergio Díaz) y con Fisiquín (Néstor Morales). ¿Cómo olvidar la presentación en el Teatro Municipal de Santiago con ese trío de solistas de excepción, entre los cuales brillaba Eric por su sonoridad aguda?
“Hasta que no me hiciste cantar en la estudiantina, no sabía que lo podía hacer”, me confesó un día Eric, viniendo del exilio.
Y ese detalle no se le había pasado desapercibido a Roberto Márquez, y en el año 1974 enroló a Eric en las filas de Illapu, reconociéndolo desde entonces y por mucho tiempo como la “voz maravillosa del grupo”.
Lo que siguió después ya es historia conocida. Se fue por el mundo regando su voz con el canto de Illapu. Nuestro pueblo lo reconoce, lo quiere y lo respeta. Puedo dar fe de ello porque ese día de junio de este año, en el almuerzo mencionado, fuimos interrumpidos muchas veces por los garzones que querían sacarse una foto con él, o los visitantes, los mercaderos. Hasta una cantante de esas que se ganan la vida de mesa en mesa, se detuvo ante él, le dio la mano y un beso en la mejilla y le dijo: “Maestro de la voz prodigiosa”.
Conocidos antiguos siempre me echan tallas cuando hablo de Illapu, diciendo ya está hablando de sus hijos. Y la verdad que si hay algo de orgullo en esa gestión es el de haber defendido nuestro quehacer aunque haya puesto mi cabeza en la guillotina por ello (y hay que ver de qué años estamos hablando). El padre que brinda a sus hijos la oportunidad para que se desarrollen, sí, puede ser, aunque no lo reconozcan todos. Pero Eric, sí, él siempre supo de dónde venía y supo reconocer con creces al grupo que le dio la vida musical, ese grupo que hoy se conoce como el mítico Tambo Atacameño, y por el cual siempre guardó el respeto merecido por representar la guarida de la amistad, de los cobardes osados, de los que no se quedaron callados y que los tuvieron que callar.
Decía más arriba que supe hace un mes que Eric se iba a morir. Y el síntoma era una tristeza enorme y unas ganas incontenibles de escuchar a Illapu. Tanto así, que una selección de sus 50 mejores temas, según yo, los escuchaba todas las noches. Pero lo curioso fue de que cada vez más el grupo en sí desaparecía de mis oídos y escuchaba sólo la voz de Eric. Y pasó así por un mes. En el intertanto, le comenté de mi sentir a mi señora, diciéndole que algo le iba a pasar a él. Ese sentimiento me obligó a llamar a su casa para requerir información, y ayer, en la víspera de su fallecimiento, y en conversación con Almendra me enteré de su estado de salud.
¿Por qué todos estos acontecimientos se me presentaron de la forma como lo hicieron? No tengo respuesta para ello. Tal vez el cariño mutuo con este amigo. No sé. Como tampoco me explico por qué habló a través de mi boca para decirle a su señora que reconocía que con ella se había sacado la lotería, porque había soportado todos sus embates de mala salud, el exilio, el regreso, el cuasi remate de su casa, el conflicto con Illapu, y tantas otras cosas más. Y estas palabras me las dijo a mí el día del almuerzo en el Mercado, y yo ayer, horas antes de su fallecimiento, se las transmití a Almendra sorprendiéndola gratamente. Claro, en una pareja hay cosas que se sobreentienden sin palabras, pero para un espíritu sensible, nunca están demás, al contrario, ayudan a sobrellevar los instantes negros. Almendra agradeció mi confesión, y yo creo que ella tiene que agradecerle a él porque a mí solo me usó como intermediario. Feliz con la gestión, pero sólo eso.
Y ahora Eric se fue pero su voz seguirá rondando entre nosotros. Y tal como aquellos espíritus que caña en mano bailan alrededor del Tambo contándole al viento nuevo que la amistad que allí nació perdurará mientras exista el canto de la tierra y las voces privilegiadas para cantarlas, el aura de nuestro amigo danzará con ellos cumpliendo finalmente el objetivo por el cual llegó hasta allí. Al fin tarea cumplida amigo nuestro.

Hasta siempre.
Por todas las generaciones del Tambo Atacameño.

Jorge Vallejos Bernal

Antofagasta, octubre 3 de 2005. Día del canto maravilloso.

Saludos de Jaime Larenas

Almendra

En primer lugar quiero expresarle a Uds. y a sus hijas, mis más sentidas condolencias por la perdida de Erik, esposo y padre de vuestra familia.

No quiero ahondar más en vuestro dolor, solo quiero saludar al amigo y al compañero, que partió con su Quena y su Charango a recorrer los caminos de la inmortalidad.

Pertenezco a la misma generación de Erik, es más, fuimos compañeros en la Universidad, vivimos juntos en las cabañas de la U del Norte, participamos en más de una marcha de apoyo al gobierno de la Unidad Popular. Como anécdota, recuerdo una ocasión en que viajamos a dedo a Tocopilla. Nos costó varios trasbordos y la parte final, la hicimos en un furgón de gendarmeria de Chile, que trasladaba a presos comunes a la carcel de Tocopilla. La última ocasión que lo vi, fue en la ciudad de Estocolmo, en un concierto de Illapu, al que asistí con el menor de mis hijos.

Creo que la partida de Erik, aparte de enlutar vuestros corazones, también enluta a toda la familia del folklore chileno, que ya no podrá contar con su particular voz y con el sonido inconfundible que le daba a sus instrumentos.

Un abrazo fraterno para Uds., de un ex compañero de Erik.

Jaime Larenas.

Friday, October 21, 2005

Primer "cómputo"

Queridos amigos, al final de esta primera semana de movilización para conseguir el Premio Presidente de la República para Eric Maluenda, queremos agradecer a todos quienes ya han manifestado su apoyo a la iniciativa.

Dentro de los personajes de la música popular podemos mencionar al destacado trovador Eduardo Peralta, al inolvidable Max Berrú de Inti Illimani, al gran cantautor y candidato a diputado Francisco Villa, al incansable Patara, líder de Arak Pacha, a Gabriel Segovia, ex director del mismo conjunto, a Marcos Acevedo Encina, el dinámico director de Chilhué, al músico residente en Estados Unidos Rafael Manriquez, a uno de los más solidarios impulsores de esta idea, el maestro Osvaldo Torres, y a Raul Mauralkis, ex integrante de Illapu en la década del ‘70.

En cuanto a conjuntos, hemos recibido el apoyo de queridos amigos de los conjuntos Kloketen, Inti Illimani, Arak Pacha, Imahue, Chasquis (de El Salvador), Lican Antay, Chilhué, Manka Saya, Lakitas del Sol, Conjunto Folclórico Aillarehue, y desde Chiloé el fraterno saludo de Bordemar.

En cuanto a programas y medios de comunicación, recibimos el apoyo del espacio “A todo Jazz” (de radio Universidad de Chile), del sitio web “Nuestro canto”, de los programas y páginas “El zócalo nacional” y “Americanto”. Por último, agradecemos especialmente la ayuda de uno de los emblemas de las voces de la resistencia, el maestro Miguel Davagnino.

Por último, agradecemos también la colaboración de los amigos de los centros culturales “Gamelín Guerra” de Mejillones y “Brujas de la Kalahuala” del puerto principal.

A todos ellos y a la larga fila de “personas naturales” que han adherido a esta campaña queremos agradecerle el cariño que hemos recibido en estos días. Pese a los problemas de difusión lógicos para una empresa que nace de cero, creemos que la respuesta ha sido grande y que, sin duda, la semana que queda podremos ver nuevos y valiosos frutos.

Gracias por la ayuda y estamos en contacto

Recuerdo y gratitud a Eric Maluenda

Por Manuel Vilches, (www.americanto.cl)

“Se ve fácil, ¿verdad?, dale pos”, me decía Eric Maluenda y me pasaba la zampoña y el palo del bombo. La idea era hacer las dos cosas al mismo tiempo, lo que para él era caminar y mascar chicle, pero para mí era simplemente una locura. Se remataba de la risa cuando quedaba con la zampoña pegándole al bombo y solplando el palo, mientras fumaba en la casa de Sazie a la altura del 2005 y que, en ese entonces, era de Juan Flores. Ambos eran del Illapu y desarrollaban un taller de música andina que anunciaron por la radio Umbral.

Ahí partí con mis 14 años y una zampoña comprada en una feria artesanal. Estuve un año en eso y los progresos fueron pero no tantos. O sea, el asunto sonaba pero los pulmones no estaban a la altura. Maluenda siempre me decía “estás bien. Tienes buena memoria, sentido musical pero con las zampoñas grandes no te da”. Con eso me di por pagado y no intenté de nuevo.

Años después, el ‘95, volví a Sazie para estudiar quena con Juan Flores, quien ya se había ido del Illapu, y el ‘97 estudié guitarra con él mismo pero en su casa de San Isidro. Como su salida del grupo no fue muy amistosa, le preguntaba por el Eric, si lo había visto y me decía “nada con los Illapu”, cosa que me daba pena, puesto que Maluenda nunca me pareció que fuera de la cuerda de los Márquez.

Y la gente, en realidad, se equivoca poco. Cuando los Illapu cantaban en los conciertos de los ’90, fuera en el Estadio Chile o el Monumental (hoy Víctor Jara y Caupolicán, respectivamente), Roberto Márquez presentaba a los músicos de a uno y siempre Maluenda se llevaba los aplausos más grandes. Aparte de sus capacidades vocales, les gustaba la simpatía que ponía en el escenario, cuando se largaba a bailar o cuando movía las piernas mientras tocaba el charango.

Después lo contacté varias veces en los últimos años. Primero el 2002, cuando el grupo acababa de sacar su nuevo disco (el último hasta ahora) y se le oía no muy convencido, tratando más de justificar que explicar la nueva producción. El 2003 ya andaba en otra, otra vez por teléfono me hablaba con entusiasmo evidente del Arak Pacha, de los caminos musicales que se abrían y del gusto de estar “en la quemada”, cantando en todas, sin productoras ni megaconciertos, en otro tipo de contacto con el público.

La última vez lo pude ver en persona, fue en mayo o junio de este año. Fui a entrevistar al Patara y vi a Maluenda conducir el lote. Ahí me di cuenta, nuevamente, de sus cualidades humanas, la manera cómo manejaba ese ensayo me hacía pensar que su manera de vivir era esa, fraterna, amable, y que no estaba dispuesto a que sus compañeros vivieran las que él y sus antiguos camaradas pasaron en el Illapu.

El funeral fue notable. Mucha gente, mucha emoción y mucho canto, cacharpayas y otras canciones de Illapu y Arak Pacha. Tal como todos, fui a agradecerle a Maluenda tanto talento desperdigado por donde pasó, su sencillez, franqueza, humildad y generosidad con quienes lo conocieron. Y en mi caso, además, su infructuoso esfuerzo docente.

Tomado del blog http://americanto.blogspot.com

Thursday, October 20, 2005

COMPAÑERO ERIC MALUENDA... PRESENTE!!! , por Pato Rebolledo

Tras enterarme del triste desceso de ERIC MALUENDA ex-Illapu, ultimamente integrante del grupo Arak Pacha quise escribir algo. He aquí unas sentidas palabras que incluí en la pagina de Arak Pacha( http://www.arakpacha.cl/ ):
"Quien dijo que ERIC MURIO..? Si está mas vivo que nunca, en la memoria colectiva del pueblo que lo amaba. El pueblo no olvida facilmente a sus cantores... si se van rapidamente las modas y los productos del mercado... pero el poblador (a), el campesino (a) , el o la estudiante y todo Chile recordará tu voz, como grito desgarrador nacido desde la misma pampa que te vio nacer desde aquel 12 de noviembre de 1952 en la salitrera Pedro de Valdivia...
Tu niñez en Tocopilla formaría tu templanza de hombre andino... haciendo eco en cada caña que suena... y cada tambor castigado... sonido que llevaste a Antofgasta.. a la Universidad del Norte donde todos admiraron tu interpretación... voz que te llevó por el mundo con Illapu, donde viviste exilio,lejania con tu tierra, con tu sol ancestral... hasta tu regreso.. a un Chile cambiado, consumista, hedonista, caldo en el cual cayeron los acompañantes del señor Robeto Marquez, y camino el cual tú no quisiste seguir, por tu consecuencia, porque tu canto no se vende, y porque tu sentimiento escuchó el clamor de muchos de nosotros que deseábamos que volvieras al canto verdadero de donde naciste y en donde cada armonía de tu voz es la preferida de los dioses... Eric,,, no has muerto... solo cambiaste tu canto más allá de las estrellas... sigue soplando la caña de la vida... sigue golpeando el tambor desde tu nueva morada... que nosotros te seguiremos con nuestras palmas sempiternas
COMPAÑERO ERIC MALUENDA!!!! PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE!!!!

Tuesday, October 18, 2005

Eric, "¿recuerdas el momento en que nos conocimos?", por Osvaldo Torres

Querido Amigo: ¿Recuerdas el momento en que nos conocimos? Yo creo que si, por que tu perteneces a esa estirpe del norte de Chile, donde la memoria y el recuerdo es como el agua del desierto. Es decir VITAL.

Te veo entrando en el Tambo Atacameño, con unos pantalones "pata de elefante", una camisa bien coloreada, peinado a la gomina , y ese rulo mortal que caia sobre tu frente y le daba a tu sonrisa una luz de simpatía popular inigualable; recuerdo también contándome tus dolores durante la dictadura, en la noches secretas y culturales del TAMBO, te veo vestido de estudiantina cantando maravillosamente Maribel; de paisano en los lakitas del Carnaval de Chiapa; te recuerdo en el primer ensayo con los Illapus; con esa timidez que duro tantos años; te recuerdo en Salta cuando viniste a avisarme que la directora (180 kilos) de la Universidad Popular había preparado todo para casarse conmigo, te veo apunado y borracho como todos nosotros en la "Mina Aguilar" , te veo durmiendo a mi lado en esa Peña que nos cobijo en Bs. As; te siento gozando del éxito secreto del Negro José; te veo tomando la decisión de partir nuevamente a Santiago y las angustias que nos provocaba, te veo sentado alrededor de los instrumentos en el terminal de buses de Mendoza, cuando la represión de los militares argentinos estaba en todo su apogeo y nos cercaban.

Ves querido amigo, tu siempre has vivido al interior de mi como parte de una gesta que nos permitió fundar un surco junto a nuestro pueblo para derrotar a la dictadura. y quizás esto nos hace inmortales al interior de los verdaderos amigos. Tu lo sabes bien y te lo dije en el cerro Santa Lucia el año pasado, cuando por fin pudimos hablar después de 25 anos en un intimida que nos pertenecía y que por las distancia, los embates del vida no habíamos podido concretar; Bueno para mi tu no te has ido, tu estas aquí al interior de mi cantando los textos de mi Baguala India, Que va ser de ti, de Libertad y Amor y tantos otros, pequeñas gotas, de un lluvia torrencial que nos "libero" de ese que no será jamás juzgado.

Bueno mi querido Eric, los cinco años que compartimos el canto, fueron el maravilloso encuentro con un ser excepcional, también lo exprese en el Santa Lucia, tu sabes bien que yo soy sensible a ese tipo de cosas, y que no lo podía callar; estabas sorprendido de todo lo que te dije con respecto de tu aporte al grupo, tuve la impresión que nadie te lo había dicho nunca y es comprensible en nuestro chilito se habla esencialmente de las cosas negativas de las personas. Querido amigo hoy no se donde estas en se mundo de silencio, pero quisiera que sintieras que mis palabras vienen viajando desde el fondo de los años, y que yo no hablo por mi, si no por los sentimientos y el cariño de muchos de nosotros que venimos desde el pueblo como tu. Hasta siempre mi entrañable amigo del canto. Osvaldo Torres Paris octubre 2005.

Monday, October 17, 2005

Un acto de justicia y respeto

Amigos, un grupo de cercanos y seguidores de Eric Maluenda nos pusimos en campaña para que este destacado músico reciba de manera póstuma el Premio Presidente de la República 2005. Si usted está de acuerdo le pedimos que envíe su nombre completo y rut al mail amigosdeericmaluenda@gmail.com y que,. por cierto, deje su saludo en este blog para que dejemos un respaldo de las inmensas muestras de cariño que ha recibido Eric y su familia durante estos difíciles días.

¡Gracias por todo y que nos vaya bien!